
¡Un día para estar feliz!, por supuesto. La felicidad es una meta humana fundamental. La Asamblea General de las Naciones Unidas reconoce este mismo objetivo y pide "un enfoque más inclusivo, equitativo y equilibrado del crecimiento económico que promueva la felicidad y el bienestar de todos los pueblos".
Los gobiernos y las organizaciones internacionales deben invertir en condiciones que favorezcan la felicidad mediante la defensa de los derechos humanos y la incorporación de las dimensiones de bienestar y medio ambiente en los marcos políticos, como los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible. La eficacia de los gobiernos en el mantenimiento de la paz y el orden social, así como en los ámbitos de la recaudación de impuestos, las instituciones jurídicas y la prestación de servicios públicos, está estrechamente relacionada con el promedio de satisfacción vital.
Las Naciones Unidas invitan a todas las personas de cualquier edad, así como a todas las aulas, empresas y gobiernos, a unirse a la celebración del Día Internacional de la Felicidad.
El Informe sobre la Felicidad en el Mundo de 2025 se presenta el jueves 20 de marzo con una serie de actos, que se retransmitirán en directo en todo el mundo, para celebrar el Día Internacional de la Felicidad. La edición de este año vuelve a incluir una clasificación de los países según sus niveles medios de satisfacción con la vida. A continuación, seis capítulos abordarán el tema de "cuidar y compartir" desde distintos ángulos.
La Asamblea General de la ONU decretó en la resolución 66/281 de 2012 que el 20 de marzo se celebrase el Día Internacional de la Felicidad para reconocer la relevancia de la felicidad y el bienestar como aspiraciones universales de los seres humanos y la importancia de su inclusión en las políticas de gobierno. La resolución reconoce además la necesidad de que se aplique al crecimiento económico un enfoque más inclusivo, equitativo y equilibrado, que promueva el desarrollo sostenible, la erradicación de la pobreza, la felicidad y el bienestar de todos los pueblos.
La resolución fue iniciada por Bután, un país que desde principios de la década de 1970 reconoce el valor de la felicidad nacional sobre el de los ingresos nacionales y que prioriza la Felicidad Nacional Bruta sobre el Producto Nacional Bruto. Fue, además, país anfitrión de una Reunión de alto nivel sobre "Felicidad y bienestar: definición de un nuevo paradigma económico" durante el sexagésimo sexto período de sesiones de la Asamblea General.